25 de junio de 2014

"Hakuna Matata, vive y sé feliz".

 Ayer fue el 20 aniversario del estreno en USA de la película “El Rey León”. Un clásico de Disney donde la amistad y la familia tienen un punto importante durante todo el film. Qué mejor manera para homenajear esta fantástica película con una entrada en mi blog.


Es una adaptación de la obra “Hamlet”, escrita por el dramaturgo William Shakespeare, a quien tengo admiración por sus creaciones. Y, como no podía ser de otra manera, el resultado ha sido una obra maestra.

Cualquiera que me esté leyendo sabe de qué estoy hablando. Todavía recuerdo cuando no podía dejar de verla una y otra vez cuando era pequeña. Tanta era mi obsesión por esa película que el VHS terminó estropeándose, pero eso no me impidió volver a verla.

A día de hoy todavía sigo disfrutando de ella, pues en navidades del 2011 me regalaron la trilogía al completo de “El Rey León”. Y a pesar de que hayan pasado los años, no puedo evitar seguir emocionándome con algunas escenas o ponerme a cantar las canciones como si fuese una niña pequeña.

Todavía se me ponen los pelos de punta con la escena de la estampida. Todavía sigo llorando con la muerte de Mufasa. Y, cómo no, no puedo dejar de reír con las genialidades de Timón y Pumba.

Es posible que la muerte de Mufasa fuese un golpe duro porque, cuando eres pequeño, el significado de la muerte es un camino que vemos lejano. Y ver como Simba (alguien pequeño como nosotros en su día) sufre la pérdida de su padre, conmueve el corazón. A estas alturas hemos aprendido que es la muerte, pero aún así, quisiéramos no pasar por ese tránsito.

La relación entre Mufasa y Simba nos enseña apreciar cuanto de importante es la familia, pues no te darán la espalda a pesar de cometer fallos. Y los amigos (en este caso Timón, Pumba y Nala) no te dejarán emprender una lucha sin tener presente su incondicional apoyo. 

Hay una frase que siempre tengo presente y que me enseñó una de las cosas más importantes en esta vida: “El pasado puede doler, pero tal como yo lo veo puedes o huir de él o aprender”, y sobre todo, que nunca es tarde para emendar tus errores. Una película infantil, pero apta para todas las edades. Porque, no es una simple película, el mensaje de “ve siempre hacia adelante” es algo que debemos aprender y enseñar.

Para mí, esta película marcó un antes y un después en mi niñez. Sin duda, es la mejor película de Disney. Y considero que es un clásico que debería pasar de generación en generación, porque películas como esta, ya no se hacen.

Y no podía faltar una espectacular banda sonora creada por Elton John en la versión original, la cual os invito a escuchar si sólo habéis oído la versión española.

Conclusión, la recomiendo 100% porque vas a reír, vas a llorar, vas a disfrutar. Vas a sentir miles de sentimientos en sólo hora y medía. Y, que una película de dibujos animados pueda transmitírtelos, merece mucho la pena.