16 de noviembre de 2016

Te prometo...

No puedo prometerte una vida de ensueño, pero si puedo prometerte darte los mejores días de tu vida hasta que tomes la decisión de que es hora de irme de ella.

Te prometo besos, pero no cualquier beso. Te prometo que en cada beso sentirás una sensación distinta, porque besar no sólo es juntar nuestros labios. Prometo darte besos de amor, de pasión, de tranquilidad. Besos que nunca podrás olvidar y que siempre querrás tener.

Te prometo abrazos, pero no cualquier abrazo. Un abrazo que te haga perder la razón, un abrazo en el que sientas que nada puede ir mal. Quiero protegerte entre mis brazos, aunque eso signifique que tengas que agacharte un poco. Quiero abrazarte a todas horas, que sientas que nunca me voy a ir de tu lado.

Te prometo caricias, pero no cualquier caricia. Una caricia en la que sientas como mi mano recorre todo tu pelo, tus mejillas, tus labios. Caricias en las que pueda sentir cada rincón de tu cuerpo mientras te sumerges en un estado de tranquilidad y seguridad.

Te prometo paseos, pero no cualquier paseo. Aunque hayamos recorrido el mismo camino mil veces, que siempre sea diferente. Porque te prometo observar cada rincón de ese camino, para encontrar algo diferente. Para que recuerdes ese camino como una aventura, para que cada día tengamos un nuevo recuerdo de ese lugar.

Te prometo sonrisas, pero no cualquier sonrisa. Te prometo carcajadas hasta que nuestros pulmones no puedan de tanto reír, pero también mis lloreras en las que me falta razones para ser feliz. Pero te prometo que estaré tanto en lo bueno como en lo malo, con una sonrisa.

Te prometo mañanas en las que te despiertes por una guerra de besos con un tazón de café recién hecho en la mesita de noche, pero también mañanas en las que me quedaré dormida y tendrás que despertarme para no llegar tarde al trabajo. Te prometo duchas en las que nuestros cuerpos desnudos se estremezcan al sentirse, pero también duchas en las que intentaré meterte jabón en los ojos. Te prometo cenas románticas, donde podremos hablar hasta hartarnos de nuestra amistad, de nuestros inicios y de nuestro amor; pero también cenas en las que nos quedaremos embobados mirando la televisión. Te prometo salidas a nuestros lugares favoritos, donde disfrutemos y nos lo pasemos como niños pequeños; pero también salidas en las que estaré deseando llegar a casa para descansar.

Te prometo mi felicidad, mi vida, mis ganas de disfrutar, mis virtudes, mis frases románticas, mi niña interior; pero también mi tristeza, mis miedos, mis inseguridades, mis defectos, mi bordería.

No puedo prometerte una vida de ensueño, porque realmente no existe. Tendremos buenos días, en los que querremos comernos a besos; pero también tendremos días en los que no querremos ni dirigirnos la palabra. Pero te prometo que no me separaré nunca de ti, porque es a ti a quien he elegido para pasar el resto de mis días.

Te prometo mis mejores días, pero también los peores. 

7 comentarios:

  1. Mientras se pueda cumplir, me parece una promesa fácilmente cumplidera, tan solo hace falta motivación.
    BEsos.

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  2. Muy bonito el texto, me ha encantado^^

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  3. ¡Chapó! Me a encantado tu post *-* No lo podría haber expresado mejor,¡Oleee! :)

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  4. que lindo!! me encantó, promesas que valgan la pena :) un beso desde la luna

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  5. Bueno, son promesas sinceras cuando se hacen, al menos en ese momento dicen la verdad

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  6. ¡Hola, Sandra!
    Preciosa entrada, aunque si te soy sincera no soy tanto de promesas, prefiero simplemente vivir sin prometer un futuro del que ni yo misma tengo control.

    ¡Nos leemos! :3

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  7. Muy bonito! me encanto

    un beso

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Lo primero de todo, gracias por pasarte por mi blog y haberte molestado en leer mi entrada. Me gustaría saber tu opinión al respecto, me dejas un comentario? :) Todos serán devueltos, lo prometo!!
Espero que vuelvas pronto (¡me encantará tenerte de vuelta!). Un saludo y que pases un buen día.